Angelmó.
Caminando
por la costanera hacia el poniente se llega a uno de los lugares más
atractivos y típicos de Puerto Montt: la caleta de Angelmó.
"Angel Mo" como le llamaban los indígenas, por el nombre de su
benefactor Ángel Montt, tuvo en la década del 20 una pujante
actividad comercial que se mantiene hasta nuestros días.
Desde Chiloé, Calbuco y Palena arribaban continuamente barcas a vela
que transportaban variados productos que eran comercializados o
intercambiados con los isleños.
La pintoresca vida de la caleta se hizo famosa a través de los
lienzos de Arturo Pacheco Altamirano y la "Escuela de Angelmó"
quienes plasmaron la idiosincrasia de su gente y de su entorno,
cautivando a cientos de turistas que llegaron a conocer este mágico
lugar.
Un atractivo muy especial entregaron a la caleta las lanchas a vela,
que llegaron a Angelmó hasta 1960. Actualmente, sólo para la regata
chilota que se realiza a fines de febrero es posible remontarse al
pasado y disfrutar de su belleza.
Sin embargo, su importancia como sitial de arribo y navegación sigue
vigente, ya que desde aquí zarpan las embarcaciones que van a las
islas adyacentes de Maillen y Huar, como también los transbordadores
que se dirigen al archipiélago de Chiloé, Chaitén y las zonas
australes de Chacabuco, la Laguna San Rafael y Puerto Natales. |