Es un hombre pequeño, deforme, repelente, de baja estatura físicamente enano, de facciones gruesas y toscas, viste de quilineja o de pompón, con gorro tipo cónico, sus pies sin talón son muñones, porta un hacha de piedra o bastón de madera "Pahueldún". Produce sonidos guturales. Vive en los bosques, tiene la fuerza de un gigante. Con su pequeña hacha de piedra es capaz de derribar cualquier árbol, por grueso y duro que este sea, de solo tres hachazos. Camina ayudándose con su "Pahueldún", lo usa para mantener el equilibrio de su cuerpo. Lo pasa siempre en el bosque entre los troncos de los árboles, sentado tejiendo su vestido de quilineja.
Ataca a las mujeres solteras a quienes persigue para desflorarlas. Pese a su repugnante aspecto, despierta en las jóvenes un atractivo irresistible y les provoca sueños eróticos. La joven excitada se levanta y sale en su busca entre los matorrales del bosque. El Trauco con su mirada las seduce, las muchachas se echan al suelo y le ruegan que las desflore.
Si alguien lo llega a molestar, le suelta inmediatamente un aire, dejándole torcido, deformado de manos, brazos, piernas... Matándolo con su mirada o sentenciándolo a morir antes de un año.